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un hombre de camisa, corbata y tirantes acomodando sus mangas con un reloj dorado al centro de la foto

¿Lo necesitas o lo deseas?

Aspirar a una vida mejor es una condición humana, eso nos hace buscar más y mejores formas de vida, y se materializa en cosas o servicios que nos dan estatus ante los demás y ante nosotros. Pero tiene un riesgo, podemos caer en un nivel de vida que no podemos sostener por mucho tiempo.

 

Así, mientras más ganamos, más gastamos y podría llegar un momento en que nuestros gastos rebasen nuestros ingresos y estaríamos en peligro de una bancarrota financiera. En esto radica la importancia de definir si lo que compramos o contratamos es algo necesario, o solo un deseo por compensar nuestro ego o mostrar un estilo de vida al que aspiran, pero no pueden sostener, entre otras.  Ahora bien, existen dos formas de clasificar lo necesario de lo superfluo o no indispensable.

 

Por ejemplo:

 

Necesario: 

Un automóvil sedán o de clase familiar cumple con llevarnos y traernos a bajo costo, pues consumen menos combustible; con mantenimiento accesible y, en ocasiones, sin pago de tenencia. 

 

Innecesario: 

Pero también podemos optar por uno de lujo, o más potente, que conlleva un gasto importante de combustible, tenencia y mantenimiento, y quizás otros gastos extras. Y ello podría desequilibrar nuestro presupuesto y, entre otros gastos no esenciales y altos, llevarnos a la quiebra financiera, es decir, no poder pagar nuestros compromisos familiares, personales o profesionales.  

 

Te invitamos a que analices cuáles de tus gastos actuales se encuentran en cada categoría, ya sean necesarios o innecesarios, la respuesta está en si puedes vivir sin ellos, pues podrían ser superfluos o innecesarios.

 

Si ya estás en problemas financieros, todavía es momento de recuperarte cambiando el enfoque, no dudes en hacerlo, no pienses en lo que pudieran decir los demás, al final quien estaría en problemas serías tú.